Reflexiones sobre la creación y transmisión del conocimiento en el siglo XXI. Por Patricia Hermosilla

Reflexiones sobre la creación y transmisión del conocimiento en el siglo XXI. Por Patricia Hermosilla

 

Por Patricia Hermosilla, académica del DEP.

Existe la necesidad de seguir pensando sobre la responsabilidad social de la universidad y de la escuela en la producción y transferencia del conocimiento en la sociedad contemporánea. Frente a esta necesidad, me interesa exponer primero, que este modo de referirse al conocimiento refleja la racionalidad del mercado que atraviesa el quehacer de la institución universitaria y del contexto educativo en general. Imperativo económico frente al cual no podemos claudicar, porque toca directamente el sentido de nuestro quehacer dentro de ella, los compromisos personales, que adquirimos unos con otros y particularmente con los estudiantes, que buscan espacios de formación para sus vidas.

Es por ello que propongo pensar sobre la creación y la transmisión del conocimiento, actividad esencial para la vida de los seres humanos, del modo en que lo sostiene Steiner (2005:169) “el magisterio y el aprendizaje, la instrucción y su adquisición tienen que continuar mientras existan las sociedades. La vida tal como la conocemos no podría salir adelante sin ellos.”

Sin desconocer los cambios que se viven hoy, en la enseñanza y el aprendizaje del conocimiento, no podemos seguir sustentando nociones cosificadas del saber, como algo a fabricar o un bien para consumir, postergando la noción del saber, que como sostiene Arendt (2003), ‘es algo que existe en y entre las personas’, que ocurre, en otras palabras, en la relación humana y que al mismo tiempo crea realidades.

EDUCAMOS PARA UN MUNDO CONFUSO

Interesa plantear la conversación desde la perspectiva que propone Hannah Arendt: educamos para un mundo que está confuso porque está transformándose, el lugar donde las personas vivimos por un tiempo limitado, porque se trata del tiempo de nuestra vida. La filósofa nos pone frente a una cuestión que parece que olvidamos. Educarnos, es parte de nuestra condición de seres humanos. Hablamos, entonces, de una oportunidad única de un acontecimiento, que aunque intentemos controlar de diversas maneras, escapa, siempre, a los objetivos que nos esmeramos en planificar con tanto detalle.

Es decir, la transformación es parte de nuestra naturaleza y por ello del mundo al que damos forma. Es un movimiento de cambio “personal” y “social”, que se alimenta de nuestra condición humana. Tránsito en el cual, las experiencias educativas que tenemos a lo largo de los años son significativas, porque pueden darnos la posibilidad de pensarnos, pensar el mundo y vivir en él, lo que no constituye ningún detalle, para las personas y las sociedades en las que vivimos.

EDUCAMOS PARA MOSTRAR EL MUNDO

“Acción es la vida misma que tiene que hacerse a sí misma. No es solamente tener algo que hacer con la circunstancia, sino que anteriormente la vida, antes que tener que hacer, es tenerse que hacer, hacerse a sí misma.(…) Es casi una invención de sí mismo”.

Nos han mostrado el mundo y nosotros lo podemos hacer ahora, en el encuentro con otros, a través de las conversaciones que se suscitan en cualquier espacio educativo, en esa curiosa relación que se va estableciendo entre nuestra experiencia vital y los saberes que hay disponibles, construidos por otros hombres y mujeres en la historia. Diálogos que pueden ser interpretados como actos de mediación que podemos vivir intencionadamente en contextos educativos, entre profesores y estudiantes.

Gadamer sostiene que “sobre todo hay que poseer la disposición para dialogar con otros (…) –destacando, el filósofo, que hay que conducir a las personas hasta sus propias preguntas”. Esto que puede parecer demasiado abstracto; no lo es en absoluto. Y conecta, desde mi perspectiva, con algo que sostiene María Zambrano:

“Acción es la vida misma que tiene que hacerse a sí misma. No es solamente tener algo que hacer con la circunstancia, sino que anteriormente la vida, antes que tener que hacer, es tenerse que hacer, hacerse a sí misma.(…) Es casi una invención de sí mismo”.

Me interesa pensar en la invención de nosotros mismos de la que nos habla Zambrano, un acto de creación en el que necesitamos conocimiento, saber, que no puede ser entendido como sinónimo de información, ni constituye un acto de acumulación. Una acción que no se hace de una vez y para siempre, que vamos haciendo las personas en el tiempo y con las condiciones que tenemos para hacerlo, y que está acompañado desde su raíz con la posibilidad de elaborar nuestras preguntas como dice Gadamer. Se trata de procesos mediados en el diálogo con y por otros, que podríamos describir como un movimiento que es al mismo tiempo interno y externo.

TRANSMITIR Y APRENDER PARA CONOCER

“El movimiento para aprender es inducido por el deseo, debido a lo inacabado del hombre (…) Ese deseo no puede jamás ser completamente satisfecho porque, por su condición, el sujeto humano es incompleto, insatisfecho. Ser completo sería volverse un objeto. En este sentido, la educación es interminable, jamás concluirá”.

El deseo por conocer -y aprender- de otros nos mueve, nos compromete, y al mismo tiempo cabe la posibilidad de que se vaya transformando en deseo personal, en algo propio. Configuramos toda nuestra vida en relación a otros; y al aprender en distintos espacios institucionales no es una excepción, también lo hacemos en relación a otros. Tengo la imagen de que se trata de un camino que no concluye hasta el final de nuestros días, que cada paso es distinto y que en el contexto escolar y universitario es posible, deseable y necesario vivir unas experiencias de las cuales sacar saber, aprender.

Charlot contribuye diciendo que “el movimiento para aprender es inducido por el deseo, debido a lo inacabado del hombre (…) Ese deseo no puede jamás ser completamente satisfecho porque, por su condición, el sujeto humano es incompleto, insatisfecho. Ser completo sería volverse un objeto. En este sentido, la educación es interminable, jamás concluirá”.

 

 

 

Juan
Hola, soy Juan y soy un escritor fanático. Escribo siempre que puedo y sobre temas que me interesan. Espero que disfrute leyendo el blog y por favor hágamelo saber si tiene alguna opinión u opiniones.

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*